ENTRE LA ESPERANZA Y EL MIEDO
La actual situación de Colombia,, obedece a las decisiones que se toman por quienes se encuentran gobernando. Colombia se debate entre la incertidumbre de los mercados, la inseguridad jurídica, la corrupción, la impunidad y la profunda desigualdad social.
La desigualdad social es un fenómeno que se encuentra legalizado en el país, contrariando la norma constitucional que establece el artículo 13. "Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica"
La diferencia de clases, al igual que la idea de ser diferente al otro, se logra consolidar mediante la Ley de ESTRATIFICACIÓN SOCIOECONÓMICA,,(Ley 142 de 1994).. al clasificar los inmuebles residenciales de un municipio, en atención al Régimen de los Servicios Públicos Domiciliarios , pone a las personas vinculadas a esa ofensiva diferenciación social, en una sector definido, que le marca su nivel en la sociedad. En esta forma se burla el precepto constitucional que establece la igualdad de las personas. Por ello es que la actual crisis, tan solo es el reflejo de la acumulación de miseria, desempleo, crímenes y corrupción que se han acentuado en los últimos años en el país.
Las marchas de estos días, son un SOS de Colombia al mundo, pidiendo la visibilizar una problemática social que se deriva de una elite corrupta y narco paramilitar, que busca desvirtuar, a sangre y fuego, los acuerdos de paz, y callar toda oposición, con el propósito de seguir acumulando capital.
Es importante considerar que somos el mayor productor de coca, el país mas corrupto de la región, con los mayores índices de desigualdad social, reflejados en una elite poderosa, frente a una mayoría que lanzan a la miseria, pero que gracias al eufemismo que caracteriza a los gobernantes de turno, hablan de personas en estado de vulnerabilidad y no de personas en la miseria, o la pobreza, al igual que no reconocen las masacres, pues hablan de homicidios colectivos, a la impunidad le llaman investigaciones exhaustivas y a los desplazados por la violencia les dicen migrantes, mientras que los desempleados que se encuentran en la lucha diaria de conseguir un pequeño sustento les dicen emprendedores.
Las marchas que se vienen dando son el reflejo de una sociedad que vive el cáncer de los males que hemos indicado,, pero que ha llegado a su estado de metástasis, donde la muerte de las células cancerígenas deben dar paso a una nueva vida, una nueva generación de gobernantes que lleguen limpios de los vicios que ahogaron a quienes han llevado al pais al estado de cosas de la actualidad.
Navegamos entre la esperanza y el miedo, pero el barco empieza a avanzar con fuerza, pues derrotar el miedo es activar las fuerzas, por ello la movilización es cada vez más fuerte, ya que el miedo paraliza, mientras que la esperanza invita a avanzar...