LA SEMIOTICA DE LO INTRASCENDENTE EN EL IMAGINARIO JUVENIL

Publicado en por Diego Orlando



V SIMPOSIO INTERNACIONAL DE LITERATURA

LOS VIAJES QUE GULLIVER OLVIDÓ

 

PONENCIA:

 

LA SEMIOTICA DE LO INTRASCENDENTE 

EN EL  IMAGINARIO  JUVENIL

 

Por Diego Orlando Bernal Sánchez* 

 

“Su idioma tiene un vocabulario bastante pobre, al ser sus necesidades y pasiones menos numerosas que las nuestras”

 

LA REVOLUCION EN LAS COMUNICACIONES Y LA CREACION DE NUEVOS CODIGOS DE COMUNICACIÓN.

 

La tecnología de las comunicaciones se ha desarrollado en forma tan rápida que podemos considerar que constituye una verdadera revolución, en la misma medida se empieza a reaccionar ante este hecho con acciones que permitan que el individuo se haga visible, la creación de códigos alternativos que buscan la integración generan el surgimiento de innovadoras formas con las que se desea comunicar. El hombre en medio de un mar de comunicaciones se enfrenta a la soledad, al anonimato, la invisibilidad. El reto de las tecnologías en la comunicación logra derrumbar fronteras e integrar diferentes culturas, el uso de estas herramientas puede estar al servicio de la creación, y la visibilidad del individuo o puede servir para reducir la realidad a lo que se explica en los masivos medios de comunicación, surge la estrategia de la persuasión que se fundamenta en las explicaciones y deja de lado toda interpretación, esta acción permite crear un limite al encuentro con diferentes mundos, niega la oportunidad que brindan los espacios virtuales para conocer, crear y recrear la realidad. Esta creación de una realidad alterna o virtual brinda la posibilidad del buscado “escape de la realidad real”. El uso de esta forma manipuladora de mostrar el mundo hace que un recurso tan valioso se convierta en una vitrina que promociona el consumismo patológico con su objetivo de transformar al sujeto en un objeto. La imposición de la creencia que la individualidad se alcanza con la masificación al presentarla como liberadora facilita la imposición del fenómeno de la homogenización. El  sujeto acepta la creencia que se esta reivindicando su individualidad en la masificación, por esta razón desiste de cualquier esfuerzo que permita encontrar y vivir su esencia en toda  la dimensión de su individualidad.  Un mundo virtual manipulado en esta forma conlleva una comunicación carente de su sentido esencial ya que no permite recibir ni entregar la información en su verdadera dimensión, por el contrario, la convierte en el mecanismo que posibilita traicionar la propiedad del lenguaje al transformarse en factor que incrementa la ignorancia bajo el ropaje de la acumulación de datos, en esta forma se equipara el conocimiento a la simple acumulación de información. En este contexto se debe advertir que los fenómenos sociales deben ser interpretados mientras que los fenómenos naturales claman por ser explicados. La comunicación que entrega desinformación permite la manipulación y alienación bajo la bandera de la autenticidad y la originalidad, pero los hechos sociales, los fenómenos sociales no se interpretan, se presentan con simples explicaciones para facilitar la manipulación de los sucesos, de la memoria y la historia, en esta forma se abre una enorme puerta al campo de las justificaciones con su traspatio de las especulaciones. La reacción ante esta forma de persuasión se hace, en ocasiones, mediante la creación de nuevos códigos que posibiliten una visión acertada de la realidad, pero debido a la pobreza conceptual o a la poca claridad que se tiene sobre los temas, estos códigos se estructuran en forma pobre, repetitiva, simple y sin mayor creatividad, genera una disminución del lenguaje, un ensimismamiento o falso individualismo que resulta fatal ya que pronto llega la frustración al no encontrar la respuesta que se busca y entre más se produce más se siente la perdida  de la individualidad. Esta situación se asemeja a la paradoja del ahorcado en la que su propio peso le produce su muerte. Al sentir que la palabra pierde su valor encontramos que nuestra cultura latina deforma su uso y se convierte en un ejercicio de exhibición de la supuesta sabiduría, en una erupción de oraciones con palabras manoseadas, embriagadas, baboseadas y vomitadas en un mar de conceptos que no dicen nada. Este ejercicio se asemeja a la comunicación repetitiva con la que pensamos que estamos creando nuevos códigos, basta con observar la cantidad de mensajes que se reciben a diario en las paredes, en el ciber espacio y en las formas que se crean para comunicar negando la palabra, todos estos intentos por ser escuchados o visibles se pierden pues a la mayoría no les comunica nada. Aunque sabemos que los códigos utilizados en esta comunicación son culturales la sensación es que asistimos a un momento en que se renombran las cosas haciendo que se despojen de su esencia, al igual que los sujetos, esta nueva significación que se da a las palabras demuestra la simplicidad o la ausencia en la interpretación y se queda en la simple explicación como una forma de reafirmar la llamada cultura del envase o  cultura de lo trivial

 

LA CULTURA DEL ENVASE O DE  LA APARIENCIA.

 

Al escuchar la frase “es mejor parecer que ser” sorprende el hecho que se brinda mayor prioridad a lo externo que a lo interno;  lo trivial se ubica por encima de lo sustancial. Nuestra cultura se encuentra fuertemente influida por esta forma de concebir la realidad, podemos observar, por ejemplo, como se considera más importante la ritualidad en un proceso judicial que la misma esencia que encierra la demanda. Los operadores jurídicos centran su acción con el fin de lograr una decisión que favorezca lo externo, lo procedimental, la ritualidad, negando la posibilidad de encontrar la verdad que permite cumplir el mandato de administrar justicia, por esta razón es que la producción literaria que surge del ejercicio del derecho es abundante pero no trasciende, ni alcanza el objetivo de construir una sociedad que garantice la felicidad o en la que al menos se piense en términos justos. Eduardo Galeano ilustra la cultura del envase en la siguiente forma: “Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios. La cultura del envase desprecia los contenidos”, no es ingenua ni caprichosa, la cultura del envase es el triunfo de la homogenización que trae la globalización, se apoya en lo trivial manipulando la necesidad de reconocimiento que tiene el sujeto logrando el consumo patológico con el que se cree puede alcanzar la visibilidad. Asistimos a otra clase de desplazamiento impuesto por la cultura del envase donde se promociona la consigna de si no lo tiene no se aparezca, pero las personas se niegan a desaparecer y  en forma desesperada buscan su visibilidad social en medio de una sociedad que encuentra toda marginación social como algo “normal”. Esto demuestra la inversión de valores, fenómeno propio de las sociedades decadentes, en graves crisis o con modelos desgastados por no presentar soluciones reales a las diferencias sociales, esta discriminación se observan incluso en la creación literaria al restar su carácter creador y re creador del imaginario para detener la mirada en el relato excluyente o centrado en lo externo del individuo, se estimula la apariencia como la única forma de vivir plenamente dejando de lado lo esencial. El vacío que causa esta realidad se intenta llenar con objetos o acciones que ofrece el medio en una sociedad que parece un hibrido  de premodernidad, modernidad y rasgos de postmodernidad. Jonathan Swift nos ilustra al respecto al decir que es como si  en vez de razón  estuviéramos dotados de cierta cualidad adecuada para incrementar nuestros defectos. El dominio que ejercen los medios busca incentivar la creación literaria que reproduzca el esquema de lo trivial, donde todo se explique o justifique, donde se ausente la interpretación, se trata de la sociedad que antepone la imagen a la palabra. Ante este panorama se busca una nueva forma de escribir y crear para superar la producción empobrecida en temas que se vuelven recurrentes en títulos que buscan impactar pero que son carentes de contenido, es la porno violencia que carcome a la sociedad, fenómeno que apreciamos en un alto porcentaje de la producción periodística, es el reino de la monotonía donde no se considera que la sociedad que se encierra en si misma se torna moribunda, el antropólogo Marc Augé considera que la identidad se construye en el nivel individual a través de las experiencias y las relaciones con el otro, situación que se observa en el nivel colectivo ya que un grupo que se repliega sobre sí mismo y se cierra es un grupo moribundo, condenado a desaparecer, sea por profundos cambios en su estructura interna, produciendo una nueva organización social, con nuevos valores o simplemente termina absorbido por otros grupos o culturas.

La actual sociedad de consumo define nuevos modos de individualidad, motiva el surgimiento de una nueva literatura, la que podríamos llamar literatura de salvación, se trata del imaginario de la autosuperación o la creación de una espiritualidad de corte mercantil, en ella se termina negociando con los dioses o con las energías que gobiernan el cosmos, se piensa que es posible realizar intercambios mediante rituales en los que se buscan beneficios mutuos para el individuo y para su dios o el cosmos, la creación de los dioses a nuestra imagen y semejanza lleva a la creación de un cosmos a nuestra medida, en esta forma la individualidad escapa de su sentido esencial y se remplaza por la aparente individualidad que se marca con la imagen.

 

El absurdo, la insensatez, los malos juicios son el origen de la pérdida de la individualidad al convertir al ser en una pieza más del engranaje social, tanta arrogancia en la forma como se maneja la economía genera la perdida de la esperanza y funda el comienzo del terror. La literatura se presenta como una alternativa liberadora, se convierte en la mayor aliada para encontrar y construir la individualidad a partir de su imaginario. La imaginación se  hace presente para edificar una nueva visión del mundo, mas humana, cargada de sensibilidad social y no de sensiblería artificial. Se trata de la construcción de nuevas formas de comunicación que recreen lo existente, encontrando la verdadera dimensión de la palabra o del signo, tal como lo encontraron los egipcios en sus jeroglíficos que representan aquellas cosas que no se pueden asociar con signos alfabéticos o con discursos o proposiciones, sino que imitan los sonidos y la pronunciación; el solo dibujo de una imagen o con un signo dan a  entender que, “en el mundo de las formas no hay discursos, pues cada imagen es una ciencia, un saber, un tema, todo ello en bloque, y no reflexión ni deliberación”  Una forma de abrir nuestra mente a la multiplicidad del mundo es no abandonar lo fantástico, los mundos que vivimos en la niñez, ya que sacrificar la imaginación y la capacidad de asombro para entrar por la fría puerta del mundo basado en lo racional es dar el primer paso para sacrificar nuestra individualidad y nuestro derecho a soñar. La propuesta es optar por la imaginación, las letras que permitan trascender mediante palabras que al pronunciarlas se conviertan en notas que se perciban, se sientan, se toquen al extender los dedos, por ser como una melodía que se canta a si misma. Esto implica volver a experimentar la vida con una mesurada contemplación pero sin perder la capacidad de asombro y no de la sorpresa que genera temor y doblega los espíritus, el miedo facilita toda manipulación, por ello la importancia de alargar, ampliar la mirada para responder al contexto de nuestra vida que esta en constantemente cambio, la verdadera trascendencia se encuentra viendo las cosas en la perspectiva de la eternidad, sin perder la libertad ante el auge de imágenes o códigos que abruman la imaginación, generando sentimientos de desconfianza o temor, la trascendencia radica en la identidad, la que se rechaza cuando nos negamos al juego social del encuentro con el otro por buscar el refugio en nuestra aislamiento que sobrevalúa la imagen y nos pone frente al televisor, negando el verdadero espacio a la palabra, al mensaje, sacrificando el encuentro con el otro y con nuestra esencia de ser.

 

 BIBLIOGRAFIA

 

Augé, Marc,  Los no lugares, espacios del anonimato, Gedisa Editorial, Barcelona España, 1993.

 

Augé, Marc, Dios como objeto, símbolos, cuerpos, materias, palabras, Gedisa Editorial, Barcelona España, 1996.

 

Eco, Umberto, Kant y el ornitorrinco, Editorial Lumen, Barcelona España, 1999.

 

Hadot, Pierre, Plotino o la simplicidad de la mirada, Editorial Alpha Decay, Barcelona España, 2004.

 

Swift, Jonathan, Los viajes de Gulliver, Editorial Planeta, Barcelona España, 1994.

 

Uexkül, Jakob Johann von, Meditaciones Biológicas, Edición Revista de Occidente, Madrid España, 1942



             * Abogado egresado de la Universidad Nacional, con especialización en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Diplomado en Gestión Cultural y procesos Gerenciales en LITERATURA, de la Universidad del Rosario.

          Swift, Jonathan, Los Viajes de Gulliver, Editorial Planeta, Barcelona, 1994, p. 215

             En la Cuarta parte del Libro Los Viajes de Gulliver se manifiesta que “Este era su modo de pensar: por el uso de las palabras nos comunicamos y recibimos información sobre los acontecimientos; ahora bien, si el que habla dice la cosa que no es, traiciona a la esencia misma del lenguaje; pues no se puede afirmar que le entiendo, antes bien estoy tan lejos e recibir información que me deja en unas estado peor que el de la ignorancia  ya que estoy obligado a creer blanco y corto algo que realmente es negro y largo. Estas eran sus nociones sobre la mentira, facultad tan perfectamente comprendida y universalmente practicada por los humanos” Pág. 213 Ob. Cit.

             Trivial" (de trivialis, triviale) deriva de la palabra latina Trivium que era el conjunto de las tres materias más sencillas (lógica, Gramática y retórica) típica de la formación medieval, que eran una preparación para las materias más avanzadas o quadrivium. Así con el tiempo "trivial" se usó para sugerir que algo era "introductorio" o "sencillo". Nosotros lo empelamos en la forma como lo plantea Ortega y Gasset que ilustran sobre el concepto de lo monástico y lo trivial, lo monástico es lo esencial para el ser, mientras que lo trivial no es necesario ni esencial. .A decir de Unamuno no existe nada mas monástico para el ser que la muerte, nadie lo puede reemplazar en ese momento. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define la palabra Trivial como: Vulgarizado, común y sabido de todos. Que no sobresale de lo ordinario y común, que carece de toda importancia y novedad.

    El autor plantea esta idea en su libro Los no lugares, espacios del anonimato, Gedisa Editorial, Barcelona España, 1993.

    Esta idea esta ampliamente desarrollada en el libro del teórico liberal Ralf  Dharendorf en su libro. Hacia un mundo mejor, Ed. Paidos.

             Hadot, Pierre, Plotino o la simplicidad de la mirada, Editorial Alpha Decay, Barcelona España, 2004, Pág. 61.

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biofilo 11/09/2009 17:00


Acertado, vivimos esclavos del consumo y la apariencia....