Drácula llora a Bram Stoker. 100 años de la muerte del creador del mito del vampiro

Publicado en por Diego Orlando

El irlandés Bram Stoker (1847-1912) no era un buen escritor, pero creó una obra genial que perdura a lo largo del tiempo.

Stoker publica Drácula en 1897 y toma el personaje bebiendo de varias fuentes: primero del personaje real Vlad Draculea, Vlad el hijo del Demonio, también conocido como Vlad Tepes el Empalador;  del actor Henry Irving, una estrella de la época, para el que Stoker trabajó durante 29 años como representante y secretario y de sus charlas con el orientalista húngaro Arminius Vámbéry, recreador de leyendas sobre la Europa del Este, con el que se entrevistó en diversas ocasiones. Drácula surge en un momento en que el psicoanálisis hace su aparición en escena y el subconsciente de los autores se desborda.

La triste vida de Stoker, que arrastra a su familia detrás de Irving, que no recibe ningún dinero cuando muere el actor, y que muere de sífilis en una habitación de una miserable pensión londinense, se ha prolongado en el tiempo. En su obra más conocida, de sus seiscientas páginas, Drácula sólo aparece en unas quince. Stoker crea un espectáculo alrededor de una atrayente figura que no suele prodigarse en el relato. Resulta mucho más interesante y fascinante el ambiente que la narración de los hechos. Pero, a pesar de todo, Stoker crea el personaje del vampiro moderno. Sólo por eso merece el respeto de un escritor consagrado.

Vlad Tepes el Empalador

 Cuentan los amigos presentes en el momento de su fallecimiento, que Stoker susurró delirando: ”Strigoi, strigoi, strigoi…”, mientras señalaba hacia un rincón de la habitación. Strigoi, en rumano, significa espíritu maligno, una expresión final perfecta para ser pronunciada por el padre del mito moderno del vampirismo, que, con el paso del tiempo, se ha agigantado perdurando en cientos de secuelas literarias y cinematográficas.

 En la Biblioteca Pública Municipal de San José de La Rinconada puedes encontrar la novela Drácula: planta baja, sección narrativa juvenil, estante nº 14, signatura PR J-N STO dra. También tenemos la versión cinematográfica de dicha obra.

 Fuente: diario El País.

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